Pensado (más o menos) y escrito por Sopranita
Presumían de haberlo 'mamado'. De tener cada domingo una cita con el bar del barrio. Casi de haber tenido las crónicas de As y Marca como primera lectura. Yo en cambio fui forofa tardía. Siempre lo tuve delante de mis narices, pero en esos primeros años nunca llegó a interesarme demasiado. Es más, recuerdo las cenas con fútbol en casa com una auténtica tortura. Quién me ha visto y quién me ve.
A la tierna edad de quince años, aquel canijo de ojos claros me fascinó pOr su desequilbrante contoneo sobre el terreno de juego. Era el Mundial sub 17 de 2007. Que aquel equipo de chavales hubiesen conseguido llegar tan alto teniendo casi la misma edad que yo, hizo que me replantease muchas cosas. Me fascinaban. Les profesaba mi más absoluto respeto (algo que creo, sigo manteniendo). Por pura curiosidad propia de un felino de pocos meses, comencé a hacer las primeras investigaciones: quienes eran, de donde venían, cómo se desnvolvían tanto dentro del terreno de juego como fuera. Quería saber cuál era la "fórmula mágica". Además, tuve la gran suerte de encontrar personas que también tenía esa misma curiosidad, y sobre todo, ese profundo respeto al éxito de los chavales logrado a pulso y a un futuro que daba vértigo. Poco a poco fuimos creando una gran familia, ¡y cuánto les adoro!. Llegamos al punto de saltarnos los límites, a verlo todo desde dentro. De ahí las visitas a las Rozas, los chanchullos, los grandes descubrimientos y alguna que otra anécdota un tanto embarazosa que ahora recordamos entre risas.
En cierto modo, he crecido al mismo ritmo que esos chavales. A veces yo soy ellos. Estos están siendo años importantísimos, y somos conscientes de ello. Situaciones límite, momentos duros y la certeza de que si los superas llegarás alto. Un éxito que nada tiene que ver con flashes, autógrafos y alfombras rojas. Ni con esa frivolidad del hablar por hablar. Qué sabrán ellas.